¿Se puede patentar una vacuna? ¿Y un virus?

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¿Se puede patentar una vacuna? ¿Y un virus?

La debacle económica y social provocada por la epidemia del coronavirus de Wuhan​ ha puesto en boca de todos la capacidad del hombre de crear nuevos virus y la de patentar una vacuna.

Si profundizamos un poco descubrimos que inventar un virus, y/o también su vacuna, no es algo nuevo.

Tan solo tenemos que curiosear un poco para ver qué hay multitud de publicaciones tanto científicas como de patentes al respecto. Estas publicaciones abarcan también a la familia de los clasificados como coronavirus. Especialmente a partir de los años 90 aparecen varias patentes sobre diferentes coronavirus; eso sí, centradas en usos veterinarios.

En la actualidad el fuerte interés fijado en alcanzar una vacuna eficaz contra este traicionero virus ha lanzado al candelero la cuestión.

Y no solo eso, ha dado origen a una curiosa competición en la que el orgullo patrio y el poderío económico tienen un gran peso.

Como todos ya sabemos todo apunta a que el causante de esta lamentable competición es una nueva cepa de virus silvestre, es decir, de un virus que no ha sido manipulado genéticamente, y que apareció en diciembre de 2019 en la ciudad de Wuhan, China central y que han identificado con el nombre de SARS-CoV-2.

Este SARS-CoV-2 dio origen a una nueva enfermedad: la COVID-19, que esta provocando una epidemia de alcance mundial y que ya todos sufrimos en nuestras propias carnes de un modo u otro.

Por ello, lograr una vacuna eficaz contra esta enfermedad es un objetivo común, pero al mismo tiempo quien primero lo logre tendrá un reconocimiento especial, y probablemente, una recompensa económica astronómica.

Por eso, una o varias patentes que blindaran la solución a la enfermedad seria la guinda del pastel para quien la halle. Pero esta “guinda” da origen también a una casi obscena rivalidad mundial.

Al existir distintas líneas de investigación y enfoques a nivel internacional sobre el tratamiento y la cura de la COVID -19 es probable que surjan distintas soluciones a la pandemia, y, por tanto, aparezcan distintos medicamentos como antivirales o vacunas ligadas a distintas patentes.

Toda esta situación confusa creo que ha llevado a bastante gente a preguntarme si verdaderamente una vacuna tan útil y deseada puede patentarse, y en caso de ser posible, cómo se haría.

Por ello, y como viene siendo habitual desde MNHPatentes, voy a intentar resolver a continuación estas dudas por si pudieran ayudar a otros con dudas similares.

¿Es una vacuna patentable?

Para dar respuesta a esta cuestión debemos considerar 2 cosas:

  • En primer termino la definición de vacuna. Si tomamos la referida por la organización mundial de la salud, tenemos:

Se entiende por vacuna cualquier preparación destinada a generar inmunidad contra una enfermedad estimulando la producción de anticuerpos. Puede tratarse, por ejemplo, de una suspensión de microorganismos muertos o atenuados, o de productos o derivados de microorganismos.

En esta definición observamos que los microorganismos son la clave en una vacuna, y, por tanto, la biotecnología será la base de una posible patente.

  • Y en segundo lugar que las patentes otorgan un derecho de explotación en exclusiva, pero son territoriales. Es decir, que cada Estado otorga el derecho de impedir a terceros una explotación no consentida, y lo hace además de forma independiente. En consecuencia, cada país aplica su propia legislación y criterios sobre lo que puede o no patentarse.

Aclarados estos 2 términos hay que matizar también que los requisitos para patentar una vacuna son los mismos que se le pediría a cualquier otra invención. Estos criterios están bastante homogeneizados, y así, las exigencias que ha de superar una patente para ser concedida son similares en casi todos los países.

En resumen: las vacunas se patentan como cualquier otra invención.

¿Cómo se patenta una vacuna?

Como hemos visto la patente de una vacuna, por supuesto también la del dichoso coronavirus, tendrá que cumplir una serie de requisitos para ser concedida. Estos requisitos ya los hemos tratado en multitud de ocasiones en este espacio, por ejemplo en cómo patentar un invento por lo que tan solo diré que son 3:

  • Novedad: que la invención no se haya hecho pública con anterioridad a la fecha de solicitud.
  • Actividad inventiva: que no resulte algo evidente del “estado de la técnica” para un experto en la materia. Y por “estado de la técnica” se entiende todo lo publicado en relación con el objeto de la patente antes de la fecha de su solicitud.
  • Aplicación industrial: que el objeto de la patente pueda ser fabricado o utilizado en cualquier clase de industria.

Visto que los microorganismos son la esencia de las vacunas y qué pueden registrarse como cualquier otro invención, toca conocer que procedimientos administrativos se aplican para conceder una patente, y que serán aplicables también a las que podríamos llamar biotecnológicas.

Y así, en cuanto a burocracia tenemos:

  • Las patentes se solicitan en las oficinas de registro correspondientes. En el caso de España por ejemplo en la Oficina Española de Patentes y Marcas (OEMP).
  • Toda solicitud de patente debe ir acompañada de una memoria descriptiva. En el caso de las vacunas esta memoria detallará cómo se obtiene, o cómo se elaborar, y cómo funciona la vacuna.
  • En esta memoria descriptiva se define y delimita también lo que se quiere proteger a través de una serie de reivindicaciones.
  • La memoria descriptiva se presenta junto a los formularios correspondientes y con el justificante de pago de tasas oficiales.

A este respecto, tal y como veíamos, la fecha de presentación de una patente es un momento clave. En cuestiones de patentes quien primero solicita tiene las de ganar.

Además, legalmente desde el momento de la solicitud:

  • Por un lado, se crea una expectativa de derecho y se preserva la novedad de la invención y por tanto ya puede divulgarse su contenido abiertamente si fuera preciso.
  • Por otro lado, empiezan a contar todos los plazos: el de vigencia de la patente, el de prioridad internacional (máximo 12 meses desde la solicitud para extender la protección geográfica), de publicación (generalmente a los 18 meses), etc.

Respecto a la vigencia de una patente, a su duración, hay que tener en cuenta que si se trata de fármacos y/o vacunas que han de someterse a ensayos clínicos su protección puede ir mas allá de los 20 años máximos establecidos en la mayoría de las legislaciones desde el momento de solicitud, precisamente por ser imprescindibles y requerir de bastante tiempo.

Alcance geográfico de las patentes

Respecto al alcance geográfico, como ya apuntaba, las patentes son territoriales y si uno quiere explotarla en exclusiva en varios países tendrá que superar distintos tramites nacionales o regionales.

Para aligerar la carga económica y administrativa que supone solicitar una patente en muchos países, como es probable que suceda con una vacuna para la COVID-19, existen una serie de acuerdos internacionales a los que te puedes acoger.

Tratados y acuerdos internacionales de patentes

El mas ampliamente utilizado y de mayor alcance es el conocido por las siglas inglesas PCT y que en español corresponden a el Tratado de Cooperación en materia de Patentes. En esta entrada anterior tenéis más información y algunos detalles: Cómo solicitar una patente internacional PCT.

En resumen, una solicitud por este PCT supone un plazo máximo de 30 meses para tomar decisiones sobre donde depositar finalmente la solicitud de entre países miembro y en unos 9 meses disponer de un informe con una primera opinión objetiva sobre la patentabilidad de la invención.

En la actualidad están acogidos a el PCT estos 153 países: Emiratos Árabes Unidos, Antigua y Barbuda, Albania, Armenia, Angola, Austria, Australia, Azerbaiyán, Bosnia y Herzegovina, Barbados, Bélgica, Burkina Faso, Bulgaria, Baréin, Benín, Brunei Darussalam, Brasil, Botsuana, Bielorrusia, Belice, Canadá, República Centroafricana, Congo, Suiza, Costa de Marfil, Chile, Camerún, China, Colombia, Costa Rica, Cuba, Chipre, Chequia, Alemania, Yibuti, Dinamarca, Dominica, República Dominicana, Argelia, Ecuador, Estonia, Egipto, España, Finlandia, Francia, Gabón, Reino Unido, Granada, Georgia, Ghana, Gambia, Guinea, Guinea Ecuatorial, Grecia, Guatemala, Guinea-Bissau, Honduras, Croacia, Hungría, Indonesia, Irlanda, Israel, India, Irán, Islandia, Italia, Jordania, Japón, Kenia, Kirguistán, Camboya, Comoras, San Cristóbal y Nieves, República Popular Democrática de Corea, República de Corea, Kuwait, Kazajistán, República Democrática Popular, Lao, Santa Lucía, Liechtenstein, Sri Lanka, Liberia, Lesoto, Lituania, Luxemburgo, Letonia, Libia, Marruecos, Mónaco, República de Moldavia, Montenegro, Madagascar, Macedonia del Norte, Malí, Mongolia, Mauritania, Malta, Malawi, México, Malasia, Mozambique, Namibia, Níger, Nigeria, Nicaragua, Países Bajos, Noruega, Nueva Zelandia, Omán, Panamá, Perú, Papúa Nueva Guinea, Filipinas, Polonia, Portugal, Qatar, Rumania, Serbia, Federación de Rusia, Ruanda, Arabia Saudita, Seychelles, Sudán, Suecia, Singapur, Eslovenia, Eslovaquia, Sierra Leona, San Marino, Senegal, Santo Tomé y Príncipe, El Salvador, República Árabe Siria, Suazilandia, Chad, Togo, Tailandia, Tayikistán, Turkmenistán, Túnez, Turquía, Trinidad y Tobago, República Unida de Tanzania, Ucrania, Uganda, Estados Unidos de América, Uzbekistán, San Vicente y las Granadinas, Vietnam, Samoa, Sudáfrica, Zambia, Zimbabue

Además, existen las siguientes oficinas de registro que abarcan y unifican la tramitación a estos grupos de países:

  • Oficina Europea de Patentes: Albania, Croacia, Grecia, Lituania, Portugal, Alemania, Dinamarca, Holanda, Luxemburgo, Reino Unido, Austria, Eslovaquia, Hungría, Macedonia, Rumanía, Bélgica, Eslovenia, Irlanda, Malta, San Marino, Bosnia, España, Islandia, Mónaco, Suecia, Bulgaria, Estonia, Italia, Noruega, Suiza, República Checa, Finlandia, Letonia, Polonia, Turquía, Chipre, Francia y Liechtenstein
  • Oficina Eurasiática de patentes: República de Armenia, República de Kirguistán, República de Azerbaiyán, República de Moldavia, República de Bielorrusia, Federación de Rusia, República de Georgia, República de Tayikistán, República de Kazajistán, Ucrania
  • Organización Africana de la Propiedad Intelectual: Benín, Guinea Ecuatorial, Burkina Faso, Mali, Camerún, Mauritania, República Centroafricana, Nigeria, Congo, Guinea Bissau, Costa de Marfil, Senegal, Gabón, Chad, Guinea. Togo.
  • Organización Regional Africana de la Propiedad Industrial: Botsuana, República Unida De Tanzania, Lesoto, Suazilandia, Liberia, Uganda, Malawi y Zimbabue.

Respecto a los criterios de patentabilidad de las vacunas, por volumen de gestión, cercanía y amplitud geográfica tomare como ejemplo de referencia el Convenio sobre la Patente Europea (CPE), que es el aplicado en la oficina europea de patentes.

En él encontramos que las “invenciones biotecnológicas” son aquellas:

  • Relativas a un producto compuesto de materia biológica o que la contenga
  • Relativas a un procedimiento que permita producir, tratar o utilizar materia biológica

Y se entiende por “materia biológica” toda materia que contenga información genética y que sea autorreproducible o reproducible en un sistema biológico.

Así, un virus puede patentarse en Europa pues cumple con esta definición de materia biológica, y siempre que cumpla con los restantes requisitos ya vistos.

Queda así resuelta la segunda pregunta del titulo ¿Y patentar un virus? Pues SI.

Pero el Convenio de la Patente Europea va incluso mas allá y considera que la materia biológica aislada de su entorno natural, o producida mediante un procedimiento técnico, es patentable incluso si se encontraba previamente en la naturaleza. Por lo que una cepa silvestre como se cree es el SARS-CoV-2 podría ser también patentado.

Se debe recordar que la materia biológica, como por ejemplo un virus, como cualquier otra invención será patentable solo si cumple con los requisitos de patentabilidad.

Del mismo modo las patentes sobre virus seguirán el tramite administrativo habitual. En el caso de la oficina europea de patentes será como el mostrado a continuación:

 

Comprobado que en teoría las vacuna y los virus pueden patentarse, toca ir a la práctica y ver algunos recientemente afamados ejemplos de publicaciones de patentes pertenecientes a la amplia familia de los denominados coronavirus.

Recordad que estas poco, o nada tienen que ver, con el SARS-CoV-2 y por extensión con el la COVID-19.

Ejemplos de patentes de coronavirus

Empezamos con la patente estadounidense recientemente mencionada en muchísimos medios de comunicación: US7220852, que corresponde a la secuencia del genoma del coronavirus que surgió en Guangdong, China entre 2002 y 2003, conocido como SRAS-CoV.

Este virus provocó una epidemia de Síndrome Respiratorio Agudo y Severo que afectó a más de 8.000 personas en 30 países y mató a 900, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

A continuación, tenéis la publicación completa:

US7220852B1

Veamos otro ejemplo, éste algo más reciente. La solicitud de patente internacional por el PCT WO2016012793 titulada directamente CORONAVIRUS donde podemos leer en su resumen:

La presente invención proporciona un coronavirus vivo atenuado que comprende un polipéptido variante que codifica poliproteínas que comprende una mutación en una o más de las proteínas no estructurales (nsp) -10, nsp-14, nsp-15 o nsp-16. El coronavirus puede usarse como una vacuna para tratar y / o prevenir una enfermedad, como la bronquitis infecciosa, en un sujeto.

Aquí podéis ver la publicación completa de la entrada en fase nacional  mexicana de esta solicitud de patente internacional.

MX2016016722A

Por si tenéis curiosidad y queréis buscar mas publicaciones de patentes os dejo un enlace a un intuitivo buscador de patentes: Espacenet

Utilidad de las patentes

Vistas estas publicaciones de patentes uno puede llegar a dudar sobre la utilidad de patentar por ejemplo virus o vacunas, e incluso enfrentarse a un debate moral sobre si se debe o no monopolizar la fabricación y/o venta de sustancias que salvan vidas.

A este respecto tenemos que considerar que las patentes son un mero instrumento legal, y todo depende del uso o abuso que se haga de ellas (de los precios y medios por qué se comercialicen, etc.).

Lo que es una realidad es que las patentes promueven la innovación, pues:

  • Por un lado, son un incentivo a la inversión en investigación. Sin una garantía de exclusividad que permita el retorno de la inversión difícilmente se costearían gastos de laboratorios, personal científico, ensayos clínicos etc.
  • Por otro lado, las leyes de patentes obligan a publicar todas las solicitudes antes de ser concedidas (entono al mes 18 desde solicitud), y, por tanto, constituyen una fuente de conocimiento e información importantísima para otros avances técnicos y científicos. Ademas tras 20 años todas las patentes serán de dominio publico y cualquiera puede utilizarlas.

También hay que considerar que la titularidad de una patente, los dueños legales de la misma  pueden ser varios, y estos pueden ser además tanto personalidades físicas como jurídicas. Y en consecuencia la colaboración entre personas, Estados, empresas, centros de investigación, etc. no se debería ver limitada por ellas.

El coronavirus y nuevas solicitudes de marcas

Para finalizar, quiero aligerar estas notas con una curiosidad. Y es que en las últimas semanas han surgido algunas solicitudes de marcas con el termino COVID- 19. Os dejo un par de ejemplos.

La marca gráfica española de número de solicitud M4057498 solicitada el 25-2-2020 para diferenciar los siguientes productos de la clasificación de Niza:

Clase 5: Productos farmacéuticos, preparaciones para uso médico; productos higiénicos y sanitarios para uso médico.

Clase 10: Mascarillas de respiración de protección para aplicaciones médicas; mascarillas sanitarias para uso médico; mascarillas higiénicas para uso médico; mascarillas quirúrgicas de alta filtración.

 

La marca solicitada el 24 de febrero de 2020 en el Benelux “COVID-19 SURVIVOR” con número de solicitud 01412185 para distinguir:

  • Clase 25: Gorras de béisbol; Sombreros; Gorras de punto; Gorros de esquiar; Gorros tipo pescador; Sombreros de moda; Sombreros con borlas; Gorras de béisbol; Camisetas [de manga corta]; Camisetas impresas; Camisetas [de manga corta].
  • Clase 40: Impresión de camisetas; Impresión de mensajes en camisetas.

Por si queréis buscar mas registros, os dejo un enlace a un excelente buscador gratuito de marcas: TMview

Por | 2020-04-13T07:33:24+00:00 abril 8th, 2020|Blog de MNH, MNH Patentes, Patentes|Sin comentarios